
Receta de carbonara de alcachofas. Fácil, cremosa y con un giro delicioso
Autor: Damián Serrano Personas: 2 Tiempo: Dificultad: Fácil
Ingredientes
- 200 g de farfalle
- 3 alcachofas
- 75 g de queso pecorino rallado (parmesano, grana padano o similar)
- 2 yemas de huevo
- 1 huevo entero
- 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- Pimienta negra recién molida
- Sal
Elaboración
- Lo primero que hago es dejarlo todo preparado. Rallo el queso si hace falta, separo las yemas y pongo una olla grande con agua a calentar para las alcachofas. También pongo otra olla con agua para la pasta, aunque esa la llevaré al fuego un poco más tarde. A las alcachofas les recorto un poco el tallo y la punta más dura. No hace falta limpiarlas a fondo todavía porque, una vez cocidas enteras, se pelan muchísimo mejor.
- Cuando el agua de las alcachofas hierve, le añado sal y las cuezo enteras de 20 minutos, más o menos, hasta que al pinchar la base se notan tiernas. El tiempo exacto depende mucho del tamaño y de lo apretadas que vengan. Las saco, las dejo templar un poco y entonces sí, retiro las hojas duras, pelo bien el tallo y me quedo con la parte buena. Si tienen pelillos en el centro, se los quito también. Luego las troceo en bocados que se noten, pero sin hacerlas demasiado grandes.
- Pongo una sartén amplia a fuego medio con el aceite de oliva y, cuando está caliente, añado las alcachofas troceadas. Les doy unas vueltas y las dejo dorarse con calma, removiendo de vez en cuando, hasta que tengan buen color por varios lados. Aquí no tengo prisa porque lo interesante es que el aceite se vaya impregnando bien de su sabor. Les pongo un poco de sal y reservo la sartén tal cual, con las alcachofas y con ese aceite aromatizado, que luego es media receta.
- Mientras las alcachofas se doran, cuezo las farfalle en abundante agua con sal hasta que queden al dente. En un bol mezclo las yemas con el pecorino rallado y bastante pimienta negra recién molida. No suelo poner más sal en este punto porque el queso ya aporta bastante. Cuando la pasta está lista, reservo un vaso del agua de cocción y la escurro sin entretenerme demasiado. Conviene que llegue bien caliente al momento de mezclar.
- Vuelvo a poner la sartén de las alcachofas a fuego muy suave, añado la pasta y mezclo para que se impregne del aceite. Retiro del fuego y espero apenas unos segundos, lo justo para que no esté abrasando. Entonces incorporo la mezcla de yemas y queso y remuevo enseguida con ganas. Voy añadiendo un poco del agua de cocción, cucharada a cucharada, hasta que se forma esa salsa cremosa y brillante que envuelve la pasta sin quedarse seca ni cuajarse.
- ¡Y ya está! La sirvo al momento, con un poco más de pecorino por encima y otra vuelta de pimienta negra. A mí me gusta dejar alguna alcachofa más doradita arriba del todo para que también entre por los ojos. Y listo, ya tienes una carbonara diferente, muy rica y con bastante personalidad. ¡buen provecho!
Sugerencias, trucos y consejos
- Para esta receta me gustan las alcachofas compactas y más bien frescas, porque dan mejor textura y se deshacen menos al dorarlas.
- Cocerlas enteras tiene una ventaja enorme, y es que luego limpiarlas da bastante menos guerra que hacerlo en crudo.
- No hace falta freírlas a fuego fuerte desde el principio. Mejor darles tiempo para que se doren poco a poco y suelten sabor en el aceite.
- La mezcla de yema y queso hay que añadirla siempre fuera del fuego o con un calor muy suave. Si la sartén está demasiado caliente, en vez de salsa tendrás huevos revueltos.
- Reserva siempre agua de cocción de la pasta. Es lo que te ayuda a ajustar la textura y dejar la carbonara bien ligada.
- Si no tienes pecorino, puedes usar parmesano, grana padano o similar. Queda algo más suave, pero funciona muy bien.
- Esta pasta está más buena recién hecha. Aun así, si sobra, guárdala en un recipiente bien cerrado en la nevera y consúmela en 1 día,, sabiendo que ya no quedará igual de melosa.
- Congelarla no te lo recomiendo, porque la salsa pierde textura y la pasta se resiente bastante.

¡Hola! Me llamo Damián y, aunque de mayor siempre quise ser informático, ahora lo que realmente me apasiona es la cocina. Si estás leyendo esto, te doy la bienvenida a estoyhechouncocinillas.com. Este es mi blog personal en el que comparto todas aquellas recetas que me gustan y, sobre todo, disfruto cocinando.