
Receta de chili con pollo
Autor: Damián Serrano Personas: 4 Tiempo: Dificultad: Fácil
Ingredientes
- 600 g de pechuga de pollo
- 1 l de agua
- 2 cebollas grandes
- 1 hoja de laurel
- 4 o 5 granos de pimienta negra
- 4 o 5 dientes de ajo
- 100 g de judías verdes
- 200 g de alubias blancas cocidas
- 50 g de maíz dulce cocido
- 250 g de tomate triturado
- 1 cucharada de concentrado de tomate
- 1 cucharadita de comino molido
- 1 cucharadita de pimentón dulce
- 1 pizca de chile en copos o chile molido
- 250 g de arroz largo (1 vaso)
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal
- Pimienta negra molida
- 1 aguacate
- 1 tomate maduro
- Jalapeños en conserva
- Cilantro fresco
- 2 limas
Elaboración
- Ponemos el pollo en una olla con el agua, media cebolla, 1 hoja de laurel y unos granos de pimienta negra. Si nos apetece darle todavía más gracia al caldo, también podemos añadir un trozo de puerro, 1 zanahoria y un ramillete de perejil. Llevamos al fuego y, cuando rompa a hervir, bajamos un poco la intensidad para que cueza suave. Lo dejamos unos 25 minutos, o hasta que veamos que el pollo está tierno. Entonces lo sacamos, colamos el caldo y lo reservamos porque nos va a venir de maravilla para más adelante.
- Mientras el pollo se templa un poco, nos ponemos con la base del chili. En una cazuela, calentamos un poco más de aceite y pochamos 1 de las cebollas entera y bien picada Lo hacemos a fuego medio-bajo, unos 10 minutos, para que quede bien tierna. Después añadimos 2 o 3 dientes de ajo bien picados, mezclamos y dejamos que rehogue 1 minuto más.
- Cuando el sofrito esté listo, añadimos el comino, el pimentón y el chile. Removemos enseguida para que no se quemen las especias y, acto seguido, incorporamos el concentrado de tomate y el tomate triturado. Mezclamos bien y dejamos reducir unos 20 minutos. A mitad, añadimos también las judías verdes troceadas para que se vayan haciendo junto con el tomate.
- Cuando el tomate haya reducido y concentrado sabor, vamos añadiendo poco a poco parte del caldo de cocer el pollo, lo justo para conseguir una salsa con cuerpo, que no quede aguada pero tampoco excesivamente espesa desde el principio.
- Ahora, deshilachamos el pollo a mano con dos tenedores y lo añadimos al guiso junto con las alubias blancas cocidas y el maíz. Removemos bien para que se reparta todo y dejamos que cueza a fuego suave unos 10 minutos más. Aquí lo que buscamos es que los sabores se mezclen bien, que el pollo se impregne de la salsa y que el conjunto quede meloso y con buena pinta.
- Probamos y ajustamos de sal y de pimienta. Si vemos que le falta un poco de alegría, corregimos también el picante. Si la salsa hubiera quedado demasiado ligera, la dejamos hervir unos minutos destapada. Y si por el contrario se nos ha espesado demasiado, lo arreglamos con un chorrito más de caldo. Tiene que quedar un chili jugoso, con cuchara, pero donde todavía se distingan bien los ingredientes.
- Mientras el chili con pollo cuece, vamos preparando el arroz. En una sartén echamos un chorrito de aceite de oliva y sofreímos la media cebolla picada restante con un par de dientes de ajo, a fuego medio, hasta que quede bien pochado y blandito. Añadimos el arroz y le damos unas vueltas durante un par de minutos para que se impregne bien del sofrito y coja ese puntito tan rico. En ese momento vertemos el caldo caliente de cocer el pollo (500 ml), ajustamos de sal y dejamos que se haga hasta que quede en su punto.
- ¡Y ya está! Para servir, ponemos el arroz en un lado del plato y el chili con pollo en el otro. Terminamos con el aguacate laminado, el tomate picado, unos jalapeños y un poco de cilantro fresco por encima. Un chorrito de zumo de lima y ya lo tendríamos. ¡Buen provecho!
Sugerencias, trucos y consejos
- Si quieres que el pollo quede todavía más jugoso, puedes usar contramuslo deshuesado en lugar de pechuga.
- El caldo de cocción del pollo es suave, así que conviene salar bien cada parte de la receta para que luego el conjunto no quede plano.
- El arroz gana muchísimo rehogado primero con la cebolla y el ajo. Es un paso sencillo, pero merece la pena hacerlo.
- Si no tienes judías verdes, puedes prescindir de ellas, aunque en esta versión quedan muy bien y además recuerdan mucho al plato de la foto.
- El picante mejor ir midiéndolo poco a poco. Entre el chile del guiso y los jalapeños del final, es fácil pasarse sin querer.
- Si quieres una salsa algo más trabada, puedes aplastar unas pocas alubias dentro del guiso y remover bien.
- El aguacate conviene cortarlo justo al final para que no se oxide ni pierda ese verde tan bonito.
- Para conservarlo, yo guardaría el chili por un lado y los acabados frescos por otro. En la nevera aguanta bien unos 3 días en un recipiente cerrado. Se puede congelar sin problema una vez hecho, pero mejor sin el arroz, sin el aguacate y sin el tomate del final. Para descongelarlo, pásalo la noche anterior a la nevera y luego caliéntalo a fuego suave con un chorrito de caldo o de agua para que recupere buena textura.

¡Hola! Me llamo Damián y, aunque de mayor siempre quise ser informático, ahora lo que realmente me apasiona es la cocina. Si estás leyendo esto, te doy la bienvenida a estoyhechouncocinillas.com. Este es mi blog personal en el que comparto todas aquellas recetas que me gustan y, sobre todo, disfruto cocinando.