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Receta de chili con pollo

¿Quieres saber cómo hacer chili con pollo?

Este chili con pollo es un plato de cuchara con bastante cuerpo, muy sabroso y con una presentación que queda de lujo sin tener que hacer filigranas. La base lleva pollo, tomate, alubias, maíz y unas judías verdes que aquí le van estupendamente y además se ven tal cual en el plato. Luego lo acompaño con arroz cocido en el caldo del propio pollo y lo termino con aguacate, tomate picado, jalapeños y un poco de cilantro fresco. La dificultad es baja y lo más importante es hacer las cosas en buen orden para que todo sume sabor.

La idea es muy sencilla. Primero cuezo el pollo para sacar un caldito suave que luego me viene genial para el arroz. Después preparo el arroz rehogándolo antes con cebolla y ajo, dejo listo el guiso con el tomate, las especias y las verduras, deshilacho el pollo y lo integro todo. Al final solo queda montar el plato con los acompañamientos frescos por encima. No tiene complicación, pero sí varios detalles que hacen que quede bastante mejor.

Si te gustan este tipo de platos completos, en mi blog tienes un buen montón de recetas que te pueden encajar. Hay guisos con legumbre, recetas con pollo para el día a día, arroces fáciles y otras ideas con ese punto especiado que hace que la cocina huela de maravilla mientras se hace. A mí me pasa mucho que empiezo buscando una receta y termino guardando tres o cuatro más para otro día. Así que echa un vistazo al buscador del blog, porque seguro que encuentras más platos en esta línea. Cuando te va esta cocina, una receta te lleva a la siguiente casi sin darte cuenta.

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Chili con pollo

Receta de chili con pollo



Personas: 4 Tiempo: Dificultad: Fácil

Ingredientes

  • 600 g de pechuga de pollo
  • 1 l de agua
  • 1 cebolla mediana
  • 3 dientes de ajo
  • 200 g de arroz largo (1 vaso)
  • 100 g de judías verdes
  • 200 g de alubias blancas cocidas
  • 50 g de maíz dulce cocido
  • 250 g de tomate triturado
  • 1 cucharada de concentrado de tomate
  • 500 ml del caldo de cocer el pollo (2 vasos)
  • 1 cucharadita de comino molido
  • 1 cucharadita de pimentón dulce
  • 1 pizca de chile en copos o chile molido
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal
  • Pimienta negra molida
  • 1 aguacate
  • 1 tomate maduro
  • Jalapeños en conserva
  • Cilantro fresco

Elaboración

  1. Lo primero que hago es dejarlo todo preparado para ir con comodidad. Pongo el pollo en un cazo con el agua y un poco de sal, y lo llevo al fuego para que se cueza tranquilamente. Mientras tanto, pico la cebolla y los ajos, quito las puntas de las judías verdes y las corto en trozos no muy grandes, escurro bien las alubias y el maíz y dejo el tomate del acabado cortado en daditos. El aguacate prefiero abrirlo al final para que no pierda color ni buena cara.
  2. Cuando el agua rompe a hervir, bajo un poco el fuego y dejo que el pollo se cueza hasta que quede tierno. Normalmente, con unos 15 o 20 minutos suele estar, aunque dependerá un poco del grosor de la pechuga. Lo saco, lo dejo templar y cuelo el caldo para reservarlo. Ese caldo no va a ser intensísimo, claro, pero sí tiene el sabor justo para que luego el arroz quede bastante más rico que si lo cueces simplemente en agua.
  3. Ahora me pongo con el arroz. En una cazuela o sartén con un poco de aceite, sofrío una parte de la cebolla picada y uno de los dientes de ajo, todo a fuego medio, hasta que quede bien pochado y blandito. Entonces añado el arroz y le doy unas vueltas durante un par de minutos para que se impregne bien del sofrito y se vuelva algo translúcido. En ese momento incorporo el caldo del pollo caliente, ajusto de sal y lo cuezo hasta que esté en su punto. Lo reservo tapado para que aguante bien.
  4. Mientras el arroz se hace, sigo con el chili. En otra cazuela, pongo un chorrito de aceite y sofrío el resto de la cebolla con los otros dos dientes de ajo y una pizca de sal. Lo dejo a fuego medio unos 8 o 10 minutos, hasta que se vea bien pochado. Entonces añado las judías verdes y las rehogo unos minutos para que pierdan la rigidez del crudo y empiecen a coger sabor.
  5. En cuanto las verduras están algo más tiernas, incorporo el comino, el pimentón y el chile. Aquí conviene no despistarse, porque las especias se queman en nada si el fuego está fuerte. Remuevo enseguida y añado el concentrado de tomate y el tomate triturado. Mezclo bien para que se integre todo y voy echando poco a poco parte del caldo de cocer el pollo, lo justo para que quede una salsa con cuerpo, no demasiado líquida.
  6. Cuando el pollo ya no quema, lo deshilacho con dos tenedores. Si está bien cocido, sale solo y además queda con esa textura tan agradecida que luego se mezcla fenomenal con la salsa. Lo añado al guiso junto con las alubias blancas y el maíz, remuevo bien y dejo que todo cueza junto de 8 a 10 minutos a fuego suave. Aquí lo importante es que los sabores se asienten y que la salsa ligue bien con el pollo y las verduras.
  7. Pruebo de sal, ajusto el picante si hace falta y, si veo que el conjunto ha quedado algo más suelto de la cuenta, dejo hervir un poco más destapado. Si, en cambio, ha espesado demasiado, se arregla con un chorrito más del caldo reservado y listo. A mí me gusta que quede meloso, con cuchara, pero sin pasarse, que todavía se vean bien todos los ingredientes y no acabe siendo una pasta.
  8. Para servirlo, coloco el arroz en un lado del plato y el chili con pollo en el otro, dejando que se junten un poco. Termino con el aguacate laminado, el tomate picado, unos jalapeños y un poco de cilantro fresco por encima. La presentación queda muy lucida y además tiene bastante sentido, porque el frescor del tomate y del aguacate le sienta de maravilla al guiso caliente y especiado.

 

Sugerencias, trucos y consejos

  • Si quieres que el pollo quede todavía más jugoso, puedes usar contramuslo deshuesado en lugar de pechuga.
  • El caldo de cocción del pollo es suave, así que conviene salar bien cada parte de la receta para que luego el conjunto no quede plano.
  • El arroz gana muchísimo rehogado primero con la cebolla y el ajo. Es un paso sencillo, pero merece la pena hacerlo.
  • Si no tienes judías verdes, puedes prescindir de ellas, aunque en esta versión quedan muy bien y además recuerdan mucho al plato de la foto.
  • El picante mejor ir midiéndolo poco a poco. Entre el chile del guiso y los jalapeños del final, es fácil pasarse sin querer.
  • Si quieres una salsa algo más trabada, puedes aplastar unas pocas alubias dentro del guiso y remover bien.
  • El aguacate conviene cortarlo justo al final para que no se oxide ni pierda ese verde tan bonito.
  • Para conservarlo, yo guardaría el chili por un lado y los acabados frescos por otro. En la nevera aguanta bien unos 3 días en un recipiente cerrado. Se puede congelar sin problema una vez hecho, pero mejor sin el arroz, sin el aguacate y sin el tomate del final. Para descongelarlo, pásalo la noche anterior a la nevera y luego caliéntalo a fuego suave con un chorrito de caldo o de agua para que recupere buena textura.