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Receta de pizza de boletus

Pizza de boletus

Receta de pizza de boletus



Personas: 4 Tiempo: Dificultad: Fácil

Ingredientes

  • 250 g de masa de pizza
  • 100 g de salsa de tomate
  • 200 g de mozzarella
  • 100 g de parmesano rallado
  • 250 g de boletus frescos
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • Sal
  • Pimienta negra molida
  • Albahaca fresca
  • Sémola fina o harina (para estirar la masa)

Elaboración

  1. Primero preparamos todo lo que vamos a necesitar, que luego la pizza se monta en un momento y conviene no andar buscando cosas con las manos llenas de harina. Limpiamos los boletus con un paño ligeramente húmedo o con un cepillito, retirando bien la tierra. Si la base del pie está fea, la cortamos. Después los laminamos no demasiado finos, para que se noten al morder. Pelamos también el diente de ajo y lo picamos muy fino.
  2. Ponemos una sartén al fuego con el aceite de oliva y añadimos los boletus. Los salteamos a fuego medio alto durante unos minutos, hasta que suelten el agua y empiecen a dorarse un poco. Añadimos el ajo picado, salpimentamos y rehogamos 1 minuto más, lo justo para que el ajo dé sabor sin llegar a quemarse. Retiramos del fuego y reservamos.
  3. Si vamos a usar boletus congelados, lo mejor es saltearlos directamente sin descongelar o descongelarlos antes sobre un colador, secándolos muy bien después. Lo importante es que pierdan la humedad antes de ir a la pizza, porque si no la masa se puede quedar blanda. Si usamos boletus secos, los hidratamos en agua templada durante unos 20 o 30 minutos, los escurrimos bien y los salteamos igual que los frescos. El agua de remojo, bien colada, se puede guardar para otra receta, que tiene bastante sabor.
  4. Precalentamos el horno a 250 ºC, o a la temperatura máxima que permita, con la bandeja dentro para que se caliente bien. Si tienes piedra de horno o acero para pizza, úsalo, porque se nota bastante en la base. Mientras tanto, estiramos la masa sobre la encimera con un poco de sémola fina o harina, dejando el borde algo más grueso para que suba y quede crujiente.
  5. Pasamos la masa a un papel de hornear y extendemos por encima una capa fina de salsa de tomate. No conviene pasarse, que una pizza con demasiado tomate se vuelve pesada y además humedece la base. Repartimos el parmesano rallado, la mozzarella troceada o rallada y colocamos encima los boletus salteados. Terminamos con un hilo pequeño de aceite de oliva.
  6. Llevamos la pizza al horno sobre la bandeja ya caliente y la horneamos de 10 a 15 minutos, según el horno y el grosor de la masa. Tiene que quedar con el borde dorado, la base cocida y el queso bien fundido. Si vemos que por arriba le falta un poco de color, podemos dejarla 1 o 2 minutos más vigilando de cerca, porque del dorado bonito al quemado triste hay muy poca distancia.
  7. Sacamos la pizza del horno y la dejamos reposar 1 minuto, nada más, para que el queso se asiente un poco. Añadimos unas hojas de albahaca fresca por encima y la cortamos en porciones. A mí me gusta servirla enseguida, cuando la masa todavía cruje y los boletus conservan ese aroma tan rico.

 

Sugerencias, trucos y consejos

  • No laves los boletus bajo el grifo si no es imprescindible, porque absorben agua y luego cuesta más saltearlos bien.
  • Si quieres un sabor más intenso, puedes mezclar boletus frescos con un poco de boletus seco hidratado.
  • La mozzarella mejor escurrida y secada con papel de cocina si viene en bola, así no suelta tanta agua en el horno.
  • Puedes añadir unas lascas de parmesano al salir del horno, pero sin pasarte para no tapar el sabor de las setas.
  • Un toque de tomillo fresco también le queda muy bien, sobre todo si no tienes albahaca.
  • Si usas masa comprada, sácala de la nevera un rato antes para que sea más fácil de estirar.
  • Se puede congelar una vez horneada, aunque la textura de la masa pierde un poco.
  • Para descongelarla, mejor pasarla a la nevera unas horas y recalentarla en horno o sartén tapada, nunca en microondas si quieres recuperar algo de crujiente.