
Receta de arroz con pollo y calabacín
Autor: Damián Serrano Raciones: 4 Tiempo: Dificultad: Fácil Calorias/racion: 747 kcal
Ingredientes
- 400 g de arroz redondo
- 2 pechugas de pollo o 4 contramuslos de pollo deshuesados (troceados)
- 1,5 l de caldo de pollo casero
- 1 calabacín (cortado en dados)
- 75 g de guisantes
- 100 g de tomate triturado o rallado
- 1 cebolla (opcional, picada)
- 1 pellizco de hebras de azafrán
- 1 cucharadita de pimentón dulce
- 100 ml de aceite de oliva virgen extra
- Sal
- Pimienta negra molida
Elaboración
- Infusionar el azafrán. Primero ponemos el azafrán en un vaso con un poco del caldo de pollo bien caliente. Lo dejamos reposar mientras preparamos el resto de la receta (mínimo unos 20 minutos), así va soltando color y aroma.
- Preparar los ingredientes. Cortamos el pollo en trozos de bocado y lo salpimentamos. Lavamos el calabacín y lo cortamos en dados, podemos pelarlo o no, según nos guste. Yo prefiero dejar la piel. Si vamos a usar cebolla, la pelamos y la picamos fina.
- Dorar el pollo. Calentamos el aceite en una paellera o sartén amplia y, cuando esté caliente, doramos el pollo a fuego medio-alto. No hace falta cocinarlo del todo por dentro, solo que coja color por fuera y deje sabor en el fondo. Cuando esté bien doradito, lo sacamos y lo reservamos en un plato.
- Dorar el calabacín. Incorporamos el calabacín, salamos ligeramente y lo rehogamos otros 5 minutos, lo justo para que empiece a ablandarse y se dore un poco por algunos lados. Reservar.
- Preparar el sofrito. En la misma sartén, bajamos un poco el fuego y añadimos la cebolla, si la usamos. La dejamos cocinar unos 10 minutos a fuego medio, hasta que esté bien tierna. Si usamos el tomate fresco, lo rallamos ahora, para tenerlo listo.
- Terminar el sofrito. Cuando la cebolla esté bien pochada, añadimos el pimentón y mezclamos rápido para que no se queme. Echamos enseguida el tomate triturado y dejamos que reduzca a fuego medio-bajo, removiendo de vez en cuando, hasta que haya perdido toda su agua y haya caramelizado.
- Cocer el arroz. Mientras reduce el tomate, ponemos a calentar el caldo. Y una vez reducido el tomate, reincorporamos el pollo a la paellera, junto con los jugos que haya soltado. Acto seguido, vertemos el caldo caliente y dejamos que rompa a hervir de nuevo. Probamos el punto de sal y ajustamos. En ese momento, añadimos el arroz y la infusión de azafrán. Repartimos con una espátula. Cocinamos 8 minutos a fuego vivo.
- Añadir los guisantes y el calabacín. Tras esta primera cocción, repartimos el calabacín y los guisantes por encima. Si estos son congelados, los podemos añadir directamente. Dejamos que se cocinen de 8 a 10 minutos más, según la variedad del arroz (indicado en el paquete). Si quieres un poco de socarrat, sube el fuego el último minuto, pero sin despistarte porque pasa de dorado a quemado en nada.
- Reposar el arroz. Cuando el arroz esté en su punto y apenas quede caldo visible, apagamos el fuego y dejamos reposar 5 minutos.
- ¡Y ya está! Servimos el arroz con pollo y calabacín inmediatamente. ¡Buen provecho!
Sugerencias, trucos y consejos
- Si puedes elegir, los contramuslos deshuesados quedan más jugosos que la pechuga. Con pechuga también sale bien, pero conviene no pasarse dorándola.
- La proporción de caldo que uso aquí es 3 a 1 respecto al volumen de arroz: 400 g de arroz y 1,5 l de caldo. Aun así, cada variedad de arroz y cada fuego tienen su punto, así que vigila el final de la cocción.
- El azafrán queda mejor si lo dejamos infusionar antes en caldo caliente. Da más color y más aroma que echarlo sin más.
- La cebolla es opcional. A mí en este arroz me gusta porque redondea el sofrito, pero puedes quitarla si prefieres un sabor más directo.
- Aunque este arroz está mucho mejor recién hecho, si sobra, guárdalo en la nevera en un recipiente cerrado cuando se haya enfriado y consúmelo como muy tarde al día siguiente.
- Para recalentarlo, añade unas gotas de agua o caldo y caliéntalo bien en sartén o microondas hasta que coja de nuevo temperatura.
- Se puede congelar, aunque el arroz pierde algo de textura. Si lo haces, congélalo en porciones y descongélalo en la nevera. Después, recaliéntalo tal y como indicado anteriormente.

¡Hola! Me llamo Damián y, aunque de mayor siempre quise ser informático, ahora lo que realmente me apasiona es la cocina. Si estás leyendo esto, te doy la bienvenida a estoyhechouncocinillas.com. Este es mi blog personal en el que comparto todas aquellas recetas que me gustan y, sobre todo, disfruto cocinando.