
Receta de cogollos al ajillo (cogollos a la cordobesa)
Autor: Damián Serrano Personas: 2 Tiempo: Dificultad: Fácil
Ingredientes
- 1 cogollo de lechuga grande
- 4 dientes de ajo
- 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- Sal
- Pimienta negra molida
Elaboración
- Preparar los ingredientes. Retiramos las hojas exteriores del cogollo si tienen alguna parte estropeada. Lo lavamos con cuidado y lo escurrimos bien.
- Cortar los ajos. Pelamos también los dientes de ajo y los cortamos en láminas finas. Intentaremos que tengan un grosor parecido para que se doren más o menos al mismo tiempo.
- Partir el cogollo. Cortamos el cogollo por la mitad a lo largo, atravesando también la base. Dejamos parte del tronco para que las hojas permanezcan juntas y las dos mitades no se desmonten al servirlas.
- Salpimentar los cogollos. Colocamos las dos mitades en un plato con la parte cortada hacia arriba. Añadimos una pizca de sal y un poco de pimienta negra molida.
- Dorar los ajos. Ponemos el aceite de oliva virgen extra en una sartén pequeña y lo calentamos a fuego medio. Incorporamos las láminas de ajo y las dejamos cocinar hasta que empiecen a tomar un color dorado suave. No conviene despistarse, porque pasan de estar en su punto a quemarse bastante rápido.
- Montar los cogollos al ajillo. Apartamos la sartén del fuego y repartimos inmediatamente los ajos y el aceite caliente por encima de los cogollos.
- ¡Y ya está! Los servimos recién preparados, cuando las hojas siguen crujientes y el ajo todavía está calentito. ¡Buen provecho!
Sugerencias, trucos y consejos
- Seca bien el cogollo después de lavarlo. Si queda demasiada agua entre las hojas, el aliño perderá intensidad y el aceite caliente puede salpicar.
- No pongas el fuego demasiado fuerte al dorar los ajos. Es mejor dejar que cojan color poco a poco.
- Retira la sartén cuando los ajos estén ligeramente dorados. Terminarán de hacerse con el propio calor del aceite.
- Puedes cortar el cogollo en cuatro partes si utilizas uno muy grande o quieres servirlo para picotear.
- Si te gusta el punto ácido, puedes añadir unas gotas de vinagre de Jerez. No es imprescindible y conviene echar muy poco para que no tape el sabor del ajo.
- Es mejor preparar los cogollos al momento. Una vez aliñados, las hojas van perdiendo su textura crujiente.
- Si sobra alguno, guárdalo en un recipiente cerrado en la nevera y consúmelo al día siguiente. Estará más blando, pero se puede comer perfectamente.

¡Hola! Me llamo Damián y, aunque de mayor siempre quise ser informático, ahora lo que realmente me apasiona es la cocina. Si estás leyendo esto, te doy la bienvenida a estoyhechouncocinillas.com. Este es mi blog personal en el que comparto todas aquellas recetas que me gustan y, sobre todo, disfruto cocinando.