
Receta de fideos para ramen caseros
Autor: Damián Serrano Raciones: 4 Tiempo: Dificultad: 2 Calorias/racion: 237 kcal
Ingredientes
- 250 g de harina de trigo de uso común
- 100 ml de agua templada
- 3 g de sal
- 2 g de carbonato sódico (*)
- Harina de arroz o maicena (para espolvorear)
- 30 g de bicarbonato sódico de uso alimentario (sobrará para más veces)
Elaboración
- Preparar el carbonato sódico. Precalentamos el horno a 150 ºC. Extendemos el bicarbonato formando una capa fina en una fuente forrada con papel de horno y horneamos de 1 a 2 horas. Pasada la primera hora, pesamos el bicarbonato horneado y cuando sean unos 20 g se habrá formado el carbonato de sodio. Si no, volvemos a poner en la fuente y a hornear.
- Dejar enfriar. Dejamos que el carbonato sódico se enfríe completamente. Medimos 2 g para la receta y guardamos el resto en un recipiente hermético, bien identificado y protegido de la humedad.
- Preparar el agua alcalina. Ponemos los 100 ml de agua templada en un recipiente. Añadimos los 3 g de sal y los 2 g de carbonato sódico que acabamos de preparar. Removemos hasta que ambos ingredientes se hayan disuelto.
- Mezclar la masa. Colocamos la harina en un bol y vamos incorporando el agua alcalina poco a poco mientras mezclamos con unos palillos, un tenedor o cuchara de madera. Al principio se formarán migas bastante secas y puede dar la impresión de que falta agua, pero debe quedar así.
- Compactar y reposar. Apretamos las migas con las manos hasta formar un bloque irregular. Lo envolvemos bien en un paño ligeramente húmedo y lo dejamos reposar 30 minutos.
- Comenzar a estirar. Dividimos la masa en 4 porciones y mantenemos tapadas las que no estemos utilizando. Aplastamos una porción con las manos y la pasamos por la abertura más ancha de la máquina para pasta. Las primeras veces se rompe o sale con bordes irregulares. ¡No tengas miedo y continúa!
- Plegar y alisar. Doblamos la lámina en tres y volvemos a pasarla por la misma abertura. Repetimos este proceso de 4 a 6 veces, hasta que la masa quede compacta, lisa y sin grietas grandes.
- Estirar la masa. Vamos cerrando los rodillos una posición cada vez y pasando la lámina sin saltarnos demasiados niveles. Continuamos hasta obtener un grosor aproximado de 2 mm. Repetimos todo el proceso con las demás porciones de masa.
- Cortar los fideos. Dejamos reposar las láminas extendidas unos 10 minutos para que pierdan un poco de humedad en la superficie. Las pasamos por el accesorio cortador de fideos finos o las doblamos suavemente y las cortamos con un cuchillo bien afilado.
- Separar y espolvorear. Soltamos los fideos con los dedos y los espolvoreamos ligeramente con harina de arroz o maicena. Formamos 4 porciones sueltas, procurando no apretarlas para que los fideos no se peguen entre sí.
- Cocer los fideos. Ponemos abundante agua sin sal a hervir y añadimos una porción cada vez. Los cocemos un par de minutos, lo justo para que queden cocidos pero firmes y elásticos.
- ¡Y ya está! Escurrimos muy bien los fideos y los incorporamos inmediatamente al caldo de ramen caliente o a la receta que estemos haciendo. ¡Buen provecho!
Sugerencias, trucos y consejos
- El carbonato sódico concentrado puede irritar la piel y los ojos. Procura no tocarlo y evita levantar polvo.
- El bicarbonato apenas cambia de aspecto al hornearse, por eso la mejor comprobación es pesarlo antes y después.
- No te pases con las proporciones de carbonato sódico en la masa. Un exceso puede dejar un sabor amargo, mineral o parecido al jabón.
- La masa tiene una hidratación baja y al principio parece demasiado seca. No añadas más agua antes de dejarla reposar y pasarla varias veces por la máquina.
- No pases directamente de la abertura más ancha a una muy fina, pues la lámina puede romperse. Reduce el grosor de manera progresiva.
- Los fideos frescos se pueden guardar crudos en la nevera durante 1 o 2 días, bien espolvoreados y dentro de un recipiente hermético.
- También se pueden congelar crudos y separados en porciones durante unos 2 meses. Cuécelos directamente congelados, añadiendo unos segundos más al tiempo de cocción.
- Una vez cocidos, conviene consumirlos inmediatamente. En la nevera aguantan hasta el día siguiente, pero pierden elasticidad y tienden a pegarse.
- Para volver a calentarlos, sumérgelos unos segundos en agua hirviendo y pásalos directamente al caldo caliente. No los calientes durante mucho tiempo dentro del caldo.

¡Hola! Me llamo Damián y, aunque de mayor siempre quise ser informático, ahora lo que realmente me apasiona es la cocina. Si estás leyendo esto, te doy la bienvenida a estoyhechouncocinillas.com. Este es mi blog personal en el que comparto todas aquellas recetas que me gustan y, sobre todo, disfruto cocinando.