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Receta de salmorejo de calabacín

Salmorejo de calabacín

Receta de salmorejo de calabacín



Raciones: 4 Tiempo: Dificultad: Fácil Calorias/racion: 253 kcal

Ingredientes

  • 800 g de tomates maduros y carnosos
  • 300 g de calabacín
  • 100 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 1 diente de ajo pequeño
  • 1 cucharada de vinagre de Jerez
  • 1 cucharadita rasa de sal
Para servir:
  • Jamón serrano (picado)
  • Huevo cocido (picado)
  • Verde de cebolleta (en rodajas finas, opcional)

Elaboración

  1. Preparar las hortalizas. Lavamos los tomates, retiramos el pedúnculo y los troceamos. Pelamos el calabacín, le quitamos los extremos y lo cortamos en dados medianos.
  2. Triturar el tomate. Ponemos los tomates en el vaso de la batidora y trituramos hasta obtener una crema. Si nuestra batidora no deja las pieles y semillas suficientemente finas, podemos pasar el tomate por un colador.
  3. Incorporar el calabacín. Añadimos el calabacín, el ajo, el vinagre y la sal. Trituramos durante un par de minutos, insistiendo hasta conseguir una textura lo más lisa posible.
  4. Emulsionar con el aceite. Seguimos batiendo y vamos incorporando el aceite poco a poco, en hilo. Veremos cómo el salmorejo va quedando más cremoso, brillante y ligado.
  5. Ajustar el punto. Probamos y corregimos de sal, ajo o vinagre si fuera necesario. Volvemos a triturar unos segundos para integrarlo bien.
  6. Enfriar. Guardamos el salmorejo tapado en la nevera durante unas 2 horas para que esté bien frío y termine de asentarse la textura.
  7. Servir. Repartimos el salmorejo en cuencos y terminamos con jamón serrano, huevo cocido y, si nos apetece, un poco de verde de cebolleta. ¡Y ya está! ¡Buen provecho!

 

Sugerencias, trucos y consejos

  • Utiliza tomates maduros y carnosos. Si tienen muchísima agua, podemos retirar parte del líquido y las semillas antes de triturarlos para que el salmorejo no quede demasiado fluido.
  • Mejor escoger calabacines pequeños o medianos, tiernos y con pocas semillas, ya que los vamos a utilizar en crudo.
  • Pelar el calabacín hace que predomine el color del tomate. Si dejamos la piel, el resultado tendrá un tono más verdoso.
  • Empieza con un diente de ajo pequeño. En una crema fría su sabor se nota bastante y siempre estamos a tiempo de añadir un poco más.
    Salmorejo de calabacín sin pan
  • Si queremos una textura todavía más fina, podemos triturarlo un poco más una vez añadido todo el aceite.
  • Guardamos el salmorejo en un recipiente bien cerrado en la nevera, mejor sin la guarnición, y lo consumimos en unos 2 o 3 días.
  • No recomiendo congelarlo porque la emulsión puede separarse. Si lo hacemos, lo descongelamos lentamente en la nevera y volvemos a triturarlo antes de servir.