
Receta de salmorejo de calabacín
Autor: Damián Serrano Raciones: 4 Tiempo: Dificultad: Fácil Calorias/racion: 253 kcal
Ingredientes
- 800 g de tomates maduros y carnosos
- 300 g de calabacín
- 100 ml de aceite de oliva virgen extra
- 1 diente de ajo pequeño
- 1 cucharada de vinagre de Jerez
- 1 cucharadita rasa de sal
- Jamón serrano (picado)
- Huevo cocido (picado)
- Verde de cebolleta (en rodajas finas, opcional)
Elaboración
- Preparar las hortalizas. Lavamos los tomates, retiramos el pedúnculo y los troceamos. Pelamos el calabacín, le quitamos los extremos y lo cortamos en dados medianos.
- Triturar el tomate. Ponemos los tomates en el vaso de la batidora y trituramos hasta obtener una crema. Si nuestra batidora no deja las pieles y semillas suficientemente finas, podemos pasar el tomate por un colador.
- Incorporar el calabacín. Añadimos el calabacín, el ajo, el vinagre y la sal. Trituramos durante un par de minutos, insistiendo hasta conseguir una textura lo más lisa posible.
- Emulsionar con el aceite. Seguimos batiendo y vamos incorporando el aceite poco a poco, en hilo. Veremos cómo el salmorejo va quedando más cremoso, brillante y ligado.
- Ajustar el punto. Probamos y corregimos de sal, ajo o vinagre si fuera necesario. Volvemos a triturar unos segundos para integrarlo bien.
- Enfriar. Guardamos el salmorejo tapado en la nevera durante unas 2 horas para que esté bien frío y termine de asentarse la textura.
- Servir. Repartimos el salmorejo en cuencos y terminamos con jamón serrano, huevo cocido y, si nos apetece, un poco de verde de cebolleta. ¡Y ya está! ¡Buen provecho!
Sugerencias, trucos y consejos
- Utiliza tomates maduros y carnosos. Si tienen muchísima agua, podemos retirar parte del líquido y las semillas antes de triturarlos para que el salmorejo no quede demasiado fluido.
- Mejor escoger calabacines pequeños o medianos, tiernos y con pocas semillas, ya que los vamos a utilizar en crudo.
- Pelar el calabacín hace que predomine el color del tomate. Si dejamos la piel, el resultado tendrá un tono más verdoso.
- Empieza con un diente de ajo pequeño. En una crema fría su sabor se nota bastante y siempre estamos a tiempo de añadir un poco más.

- Si queremos una textura todavía más fina, podemos triturarlo un poco más una vez añadido todo el aceite.
- Guardamos el salmorejo en un recipiente bien cerrado en la nevera, mejor sin la guarnición, y lo consumimos en unos 2 o 3 días.
- No recomiendo congelarlo porque la emulsión puede separarse. Si lo hacemos, lo descongelamos lentamente en la nevera y volvemos a triturarlo antes de servir.

¡Hola! Me llamo Damián y, aunque de mayor siempre quise ser informático, ahora lo que realmente me apasiona es la cocina. Si estás leyendo esto, te doy la bienvenida a estoyhechouncocinillas.com. Este es mi blog personal en el que comparto todas aquellas recetas que me gustan y, sobre todo, disfruto cocinando.
