
Receta de abadejo con tomate
Autor: Damián Serrano Personas: 2 Tiempo: Dificultad: Fácil
Ingredientes
- 400 g de abadejo (filetes o lomos)
- 400 g de tomate triturado o tamizado (en conserva)
- 1/2 cebolla mediana
- 2 dientes de ajo
- 1 hoja de laurel
- 1/2 pimiento verde italiano pequeño (opcional, en temporada)
- 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- 2 cucharadas de harina (para enharinar el pescado)
- Sal y pimienta negra al gusto
- Perejil fresco picado para espolvorear
Elaboración
- Prepara los ingredientes: Pela y pica finamente la cebolla. Lava el pimiento verde (si vas a usarlo), quítale las semillas y córtalo en trocitos pequeños. Pela los ajos y pícalos menuditos. Si has comprado tomate entero en conserva, tritúralo con la batidora y pásalo por un colador para tamizarlo (así obtendrás una salsa finita). Por último, trocea los filetes de abadejo y salpimienta.
- Sofrito para el tomate: En una sartén amplia pon a calentar las 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra a fuego medio. Cuando esté caliente, añade la cebolla picada y el pimiento verde troceado. Cocina todo unos 10 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que la cebolla esté tierna y transparente. Luego agrega el ajo picado y sofríe un minuto más, vigilando que no se queme (el ajo se dora rápido, ¡cuidado ahí!).
- Salsa de tomate: Vierte el tomate triturado en la sartén con la verdurita sofrita. Incorpora también la hoja de laurel y añade una pizca de sal. Si el tomate que usas es muy ácido, puedes echar una pizca de bicarbonato para equilibrar el sabor. Remueve todo bien y baja el fuego. Deja que la salsa de tomate cueza a fuego lento de 20 a 30 minutos, hasta que veas que espesa y reduce significativamente. Eso sí, no te vayas muy lejos: ve removiendo de vez en cuando para que no se agarre al fondo. Mientras, continuamos con el pescado.
- Enharinar el pescado: Pon otra sartén al fuego con aceite abundante (que cubra el fondo con un dedo de grosor) y caliéntalo a fuego medio-alto. Pasa los filetes de abadejo por la harina, cubriéndolos bien y sacudiendo el exceso.
- Freír el pescado: Cuando el aceite esté bien caliente (sin que llegue a humear, ideal 180 ºC), fríe el abadejo enharinado un par de minutos por cada lado, lo justo para que se dore un poquito por fuera. Hazlo en tandas si no caben todos de una vez.
- Reposo del abadejo: Según vayas friendo los trozos, ve sacándolos y dejándolos sobre papel de cocina o una rejilla para quitar el exceso de aceite.
- Añadir el abadejo en la salsa: Cuando la salsa de tomate esté bien reducida y con un aspecto espesito y apetecible, retira la hoja de laurel. Coloca ahora los filetes de abadejo fritos dentro de la sartén con la salsa.
- Mezcla bien el abadejo frito con el tomate y deja que todo haga «chup-chup» a fuego suave un par de minutillos. Así el pescado terminará de cocinarse por dentro e irá absorbiendo el gustito del tomate, quedando jugoso y lleno de sabor. Pasado ese tiempo, apaga el fuego y, si lo deseas, espolvorea perejil fresco picado.
- ¡Y ya está! Ya tienes listo un fantástico abadejo con tomate para disfrutar. Sirve inmediatamente mientras está calentito y… ¡buen provecho!
Sugerencias, trucos y consejos
- ¡Que no falte el pan! Puedes servir este abadejo con tomate acompañado de un buen trozo de pan casero, porque la salsa lo pide a gritos. También le van genial como guarnición unas patatas fritas en dados o un poco de arroz blanco recién hecho. ¡Combina de maravilla con todo!
- Variaciones de la receta: Si no encuentras abadejo, no te preocupes, esta misma receta la puedes hacer con bacalao fresco, merluza u otro pescado blanco similar (el resultado sigue siendo delicioso). ¿No te apetece añadir pimiento verde? Puedes omitirlo sin problema, o incluso sustituirlo por un poquito de pimiento rojo si lo prefieres. Lo bueno de las recetas tradicionales es que admiten sus variaciones al gusto de cada casa.
- ¿Freír o no freír? En la receta te propongo freír ligeramente el pescado antes de unirlo a la salsa porque así queda sellado y más jugoso, pero si quieres una versión más ligera, puedes cocinar el abadejo directamente en la salsa. Simplemente añade los lomos crudos al tomate cuando esté casi reducido y deja que se hagan a fuego suave unos 8 o 10 minutos (dándoles la vuelta a mitad de cocción). Vigila que no se pasen de cocción para que no queden secos. ¡Y listo, sin freír también sale rico!
- Tomate natural o en conserva: Yo suelo usar tomate triturado de lata porque es muy práctico y siempre da buen resultado. Si es temporada de tomates maduros y quieres hacerlo más casero aún, puedes usar unos 4-5 tomates frescos: pélalos (escaldándolos un minuto en agua hirviendo), tritúralos y tamízalos para quitar pieles y semillas. También puedes emplear tomate frito ya preparado para ahorrar tiempo, en ese caso con 10 minutillos de cocción suave será suficiente ya que viene reducido.
- Conservación: Este plato aguanta muy bien de un día para otro. Es más, muchos dicen que está incluso más rico porque los sabores se asientan (¡si puedes resistirte a no comértelo todo de una vez!). Guarda el abadejo con tomate en un recipiente hermético en la nevera y te durará 2-3 días sin problemas.
- Recalentar y congelar: Para recalentar el abadejo con tomate, hazlo suavemente a fuego lento en una cacerola o en el microondas a potencia media, hasta que esté bien caliente. Si ves que la salsa ha espesado demasiado después de estar en la nevera, añade un chorrito de agua al calentarlo y remueve, quedará como recién hecho. ¿Se puede congelar? ¡Claro! Pon las raciones que te sobren en recipientes herméticos (cuando el guiso esté frío) y al congelador. Puede conservarse congelado hasta 3 meses. Para descongelar, pásalo a la nevera la noche anterior o utiliza el modo descongelación del microondas. Luego calienta suavemente hasta que burbujee y a disfrutarlo de nuevo.

¡Hola! Me llamo Damián y, aunque de mayor siempre quise ser informático, ahora lo que realmente me apasiona es la cocina. Si estás leyendo esto, te doy la bienvenida a estoyhechouncocinillas.com. Este es mi blog personal en el que comparto todas aquellas recetas que me gustan y, sobre todo, disfruto cocinando.