3 recetas caseras para disfrutar como en el bar

 

Te enseño como hago tapas y bebidas típicas de bar adaptadas a la cocina de casa.

Como en el bar
¡AHORRA CONMIGO!

¡Hola, cocinillas! Cuando entro en un bar y me pido unas patatas bravas con su cerveza disfruto mucho de ese momento. Es por eso que, a veces, me gusta mucho prepararme picoteos en casa como en el bar. ¿Y a ti?

Me gusta que, en mi propia cocina, el resultado sea prácticamente igual. Exagerando un poco, me gusta llegar hasta tal punto que solo me falte algún proveedor especializado como Vicercan para las bebidas y refrigerados, para tener en mi salón la barra del bar. ¡Y que conste que es bastante accesible y no cuesta nada sacar los platos como en el bar. El secreto casi siempre está en el mimo que le pongas más que en tener un equipamiento profesional.

Si tu también quieres recrear esa magia de bar con lo que tengas a mano, te dejo por aquí 3 recetas caseras con consejos para que te queden con alma de bar. ¡Que las disfrutes!

Las mejores patatas bravas

Como no podía ser de otra manera, me pongo manos a la obra y empiezo con una de las tapas más sencillas y deliciosas, con tantas versiones como bares hay en la calle: ¡las patatas bravas!

Para freír las patatas

En el bar las fríen en freidoras profesionales que mantienen el aceite a 180ºC estables todo el día, tienen las patatas peladas a máquina, cortadas uniformes y un aceite que renuevan cada poco para que queden crujientes por fuera y tiernas por dentro, sin absorber ni un gramo de grasa de más.

En casa, no es imposible acercarnos al sabor original si pillamos el truco. Para clavarlo lo más parecido en tu cocina, hazme caso y sigue estos pasos:

  1. Pela y corta las patatas en dados medianos (de 2 cm para que sean más o menos todas iguales).
  2. Sécalas con papel de cocina hasta que no quede ni rastro de humedad. Este paso es muy importante, porque permite que queden crujientes.
  3. Fríelas doblemente: primera tanda a 160ºC unos 5 minutos (solo para cocerlas por dentro, sin dorar), sácalas, deja reposar 10 minutos y vuélvelas a meter a 180ºC hasta que queden doradas y crujientes (2 o 3 minutos).
  4. Escurre sobre una rejilla, nunca sobre papel absorbente para que no se ablanden y sazona con sal al salir.

Si usas freidora de aire, no te lo voy a discutir, pero que sepas que nunca quedarán como en el bar.

La salsa brava

Para hacer la salsa brava (sin tomate), calentamos 4 cucharadas de aceite de oliva en una sartén a fuego medio-bajo y doramos muy ligeramente 2 dientes de ajo laminados. Apartamos del fuego y añadimos 1 cucharada de pimentón dulce y 1 cucharadita de pimentón picante (o, en su lugar, una cayena), removiendo para que el pimentón se impregne sin quemarse. Incorporamos 1 cucharada de harina, mezclamos bien y volvemos al fuego un par de minutos para que pierda el sabor a crudo. Vamos añadiendo 200 ml de caldo de pollo poco a poco mientras removemos para que no salgan grumos, salamos al gusto y dejamos que reduzca hasta que espese ligeramente. Por último, trituramos la salsa con la batidora y la reservamos.

Aquí lo bueno que tiene es que no será idéntica a la de tu bar de siempre (allí tienen fórmulas secretas), pero podrás ponerla perfectamente a tu gusto e incluso podrás mejorarla con tu toque secreto y ese punto casero que tanto se agradece.

Croquetas de jamón caseras y cremosas

Ahora me lanzo con unas croquetas de jamón, con esa bechamel cremosa que se deshace en la boca y un rebozado crujiente que no gotea aceite. En las cocinas de los bares que hacen croquetas caseras preparan la bechamel como en casa pero en grandes cantidades. Miden la harina, la mantequilla y la leche al gramo, reposan la masa 24 horas en frío para que coja cuerpo, forman bolitas uniformes muchas verces con máquinas, las rebozan y las fríen. En casa vamos a hacer igual, pero en pequeña cantidad y de manera manual.

Para sacar unas croquetas de jamón que den la talla en tu cocina, hazlo paso a paso como yo:

  1. Pica 150 g de jamón serrano bueno (no hace falta que sea el más caro, pero que tenga grasa jugosa) y resérvalo.
  2. Derrite 50 g de mantequilla en una sartén grande a fuego medio, añade 50 g de harina y tuesta el roux 2 minutos removiendo sin parar (¡que no se queme o sabe a cartón!).
  3. Vierte 500 ml de leche entera fría de golpe, batiendo fuerte para que no queden grumos, y cocina 10-12 minutos a fuego bajo hasta que espese como crema pastelera. Truco para probar el punto: debe envolver la cuchara sin caerse.
  4. Echa el jamón, sal, pimienta y nuez moscada, revuelve 1 minuto más y vuelca en una fuente embadurnada de mantequilla.
  5. Pinta con aceite, ponle una tapa al táper y a la nevera mínimo 4 horas, aunque mejor de un día para otro.

Luego, lo más fácil es darle forma a las croquetas de bolitas del tamaño de una nuez con manos húmedas o engrasadas con uan gota de aceite (para que no se peguen), pásalas por huevo batido y pan rallado fino y fríelas en aceite de oliva abundante a 180 ºC, sin amontonar. Unos 3 o 4 minutos serán suficientes para que estén doradas. Escurre sobre una rejilla y ¡al plato!

¡Ya verás! Te salen cremosas por dentro, crujientes por fuera y con sabor a gloria casera.

Sangría casera que nada envidia a la del bar

Ahora toca refrescar el cuerpo con una sangría bien hecha, esa bebida que en los bares te sirve el camarero en jarra bien fría y que sabe a verano aunque la tomes en pleno diciembre. ¿A ti también te pasa esto, verdad?

En los bares tienen su fórmula, con frutas maceradas en grandes bidones y con el vino bien frío para que al servirla con mucho hielo se mantenga bien fresquita sin aguarse. En casa, estos detalles son badtante fáciles de reproducir.

Para clavarla en tu casa, sigue mis pasos exactamente:

  1. Coge 1 litro de vino tinto joven decente (nada de garrafón, pero tampoco un Ribera del Duero, eh, algo alegre como un Rioja crianza barato).
  2. Pela y corta 1 manzana, 1 naranja y medio limón en dados o rodajas finas (quítales las semillas, que amargan). En temporada, el melocotón le queda genial.
  3. Échalo todo en una jarra grande con 2 cucharadas de azúcar y una ramita de canela.
  4. Remueve bien, tapa y deja macerar en la nevera 4 horas (no más de 6, que la fruta suelta demasiados taninos y se pone rara).
  5. Justo antes de servir, añade 1 vaso de refresco de limón o gaseosa bien fría y hielo a tope.
  6. Remueve con cuidado para que se integre  y sírvela.

Te prometo que con estos consejos te queda fresca, aromática y con ese puntazo casero que invita a repetir.

A disfrutar en casa igual que en el bar

Ahora ya has visto con ejemplos que podemos prepararnos nuestras tapas y bebidas en casa y disfrutarlas como en el bar. ¿Te vas a preparar tú también un picoteo como en los bares? Yo he elegido estas porque son las más representativas, pero si te animas a hacer alguna otra y necesitas ayuda porque en tu casa ha perdido ese toque de bar, no dudes en dejarme un comentario y te ayudaré a conseguir ese punto que le falta. ¡No te cortes!

 
 
Subscribirse
Notificación de

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

0 Comments
Inline Feedbacks
View all comments
 
 
 
 
0
¿Qué te parece? ¡Déjame un comentario!x