¿Conoces cómo se clasifican los quesos de cabra?

 

El queso es uno de los alimentos que desata más pasiones entre la población general. Las formas de consumirlo son tan variadas que podríamos pasar toda la vida sin llegar a probar la inmensa cantidad de variedades que existen de este derivado lácteo.

Cómo se clasifican los quesos de cabra
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En el mercado podemos encontrar queso de vaca, queso de oveja, queso de cabra, alternativas mixtas… Sin embargo, hoy nos centramos en el queso de cabra, cuáles son los más populares y cómo consumirlos.

La leche de cabra, el inicio de estos quesos

El elemento esencial para producir queso de cabra es la leche de este animal. A diferencia de la leche de oveja, la de cabra tiene un sabor más intenso, incluso fuerte para muchos paladares, pero con matices muy ricos.

Leche de cabra

Esto da lugar a quesos muy perfumados, con un olor muy intenso. La leche de cabra no tiene betacaroteno, que es el pigmento responsable de los colores anaranjados o amarillentos en muchos alimentos. Esto se traduce en un tono más blanco e impoluto. Además, la leche contiene menos colesterol y lactosa, lo que la hace más fácil de digerir que la de vaca.

¿Qué quesos de cabra son los más populares?

Existen muchos criterios para clasificar los quesos elaborados a partir de leche de cabra. Algunos de estos quesos tremendamente populares son el Gouda, el Cheddar o el Brie. Francia es el país en el que más fama adquieren estas variedades. Los quesos se pueden consumir tanto frío como calientes, y haciendo honor al conocido anuncio, también pueden formar parte de entrantes y picoteo, estar presentes en pastas y ensaladas, e incluso en postres.

En el país galo las cabras se crían en la región sur del Loira, pero hay muchos territorios productores de queso: Aquitania, Pirineos, Saboya, Provenza… De este modo, las características de los quesos van a estar determinadas por el clima, la alimentación de las cabras y las tradiciones culinarias.

Como consumir los quesos de cabra

Una fórmula interesante para clasificar los quesos es acudir a cuatro categorías: quesos frescos de cabra, quesos de pasta blanda y corteza natural, los que son de pasta blanda y corteza enmohecida; y los de pasta prensada no cocida.

No obstante, el criterio de diferenciación más claro para distinguir los quesos de cabra es su tiempo de maduración. Así, cuanto más joven y fresco es, más dulce es su sabor. Y en cambio, a mayor tiempo de afinado, más seco e intenso. Ocurre igual con los quesos de vaca y oveja. Si la maduración es tan prolongada que da lugar a piel reseca, el queso ya solo se usa para comer en trozos o bien formando parte de recetas culinarias.

Variedades de queso de cabra

El queso envejecido suele estar cubierto por una ceniza que es comestible. La finalidad de esta corteza o piel es que el interior no se reseque y mantenga la superficie limpia. En la parte interior sí es más esponjoso.

Otra opción son los quesos de estilo tomme, que son ruedas de queso. También están cubiertos por ceniza comestible para mantener en perfecto estado el interior.

Los azules se denominan así por el moho, que se mezcla con la cuajada. Aportan sabores más intensos, agudos, y permanecen más tiempo en el paladar que las variedades más frescas. Una de esas variedades frescas es el queso brie. En el mercado también podemos encontrar quesos de vaca estilo brie.

Los cheddar son fuertes, muy afrutados. Contienen todas las características propias de los quesos de cabra. Por su parte, el gouda es más suave y cremoso.

Quesos de cabra

¿Cómo consumir los quesos de cabra?

Las opciones para consumir este derivado lácteo son innumerables, pero existen algunas combinaciones que son muy exitosas. Una de ellas es comerlo con mermeladas. Aquí no importa si el queso es fresco o curado, pues combina a la perfección con confituras, compotas y mermeladas. Se pueden añadir también frutos secos.

Una segunda alternativa es optar directamente por las frutas. Las manzanas, las uvas, las peras o los higos maridan muy bien con estos quesos, al igual que los frutos rojos. Se pueden consumir a modo de postre o bien como aperitivo y en ensaladas.

Si queremos ir un paso más allá en elaboración, los hojaldres que incluyen estos quesos son todo un éxito. Suelen estar acompañados con ingredientes dulces o salados: jamón, panceta, espinacas, dátiles, cebolla caramelizada, tomates secos, albahaca, piñones, anchoas…

La cuarta propuesta con estos quesos es usarlos en empanadillas, pues estas admiten todo tipo de rellenos. El sabor de la sobrasada integra muy bien con el queso de cabra, pero también el membrillo si queremos algo más dulce, o las pasas. Por último, no podemos olvidar su presencia en las pizzas.

Hay un sinfín de posibilidades para consumir este alimento, como también hay una extensa variedad de estos tipos de queso. Desde ehow nos señalan otra interesante clasificación con variedades tremendamente sabrosas.

 
 
 

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