Cortes de cerdo para cocinar en casa
Cómo elegir y cocinar cortes de cerdo: ideas para el día a día, opciones para lucirte y consejos sencillos para acertar siempre.

¡Hola, cocinillas! Hoy, más que una receta donde te digo que sigas unos pasos, te traigo algo diferente. Un artículo lleno de cosas útiles. Aquí te cuento de una manera resumida los cortes de mi carne favorita, la de cerdo.
Aunque hay un detalle que me parece lo más importante y espero que hagas como yo. Siempre que puedo compro carne de cerdo con frescura garantizada para mejores resultados. Se nota luego en lo sencillo que es que te quede delicioso, sobre todo en cortes que dependen mucho de la jugosidad.
¿Quieres saber cómo aprovechar bien los cortes del cerdo?
La gracia del cerdo en nuestro país es que en la carnicería tienes de todo. Cuando entras por la puerta ya puedes ver piezas magras para plancha, cortes melosos para guiso y joyitas con grasa infiltrada que, con dos gestos, te montan una comida especial sin ningún tipo de esfuerzo. ¡Aquí van!
Con esta lista espero que tengas las cosas claras a la hora de ponerte a cocinar con ella en tu día a día. ¿Y tú? ¿Qué corte usas más en casa? ¡Yo creo que al final acabo usando casi todos!
Los cortes clásicos que conviene saberse sí o sí
- Lomo (cinta) y chuletas de lomo: para plancha, empanados o, incluso, al horno en pieza. Si lo haces en filetes, fuego alegre y no te pases de cocción.
- Solomillo: tierno, rápido y agradecido. Medallones a la plancha o en salsa para una cena apañada. Incluso funciona bastante bien al horno entero, relleno o no. Como más te guste.
- Aguja (cabeza de lomo): un pelín más grasa que el lomo, por eso suele quedar más jugosa. Va genial en filetes o chuletas, pero también en dados para estofado.
- Jamón fresco y paleta: en filetes para plancha con un adobo que potencie su sabor o troceados para guisos con patata, tomate, o legumbres.
- Costillas y costillar: horno lento, a la parrilla o incluso en arroces y potajes para dar un sabor increíble. Si las haces al horno, un final fuerte las deja doraditas y deliciosas.
- Panceta y papada: indispensables si te gusta el punto meloso con su toque crujiente de la piel. Panceta al horno con la piel bien seca y salada o en trozos para guisos. La papada es poca broma si quieres sabor.
- Codillo y jarrete (morcillo): para guisos de cocción larga. Quedan de lujo si luego. ¡No digo más!
Cortes que merecen un hueco
Aquí quiero nombrar otros cortes de los que a veces ves y dudas si llevártelos a casa por miedo a que no te queden como en el restaurante. Estoy hablando, cómo no, de secreto, presa, pluma, abanico y lagarto.
Muy típicos, sobre todo, en cortes ibéricos. ¿Por qué? Pues suelen tener vetas, lo que le da un sabor y textura brutal. Para diario también valen, pero ojo, lo mejor es plancha, parrilla o brasa fuerte, poco tiempo, un reposo y a comer. Seguro que siempre vas a quedar bien con ellos.
Cortes de cuchara y paciencia
- Carrilleras: cocción lenta y salen la mar de melosas. Perfectas para una comida de domingo o para dejar hechas y recalentar, pues al día siguiente están incluso mejor.
- Manitas, oreja, careta, morro: colágeno a más no poder. Necesitan por eso una cocción larga. Después, un golpe de plancha o fritura para ese contraste crujiente y meloso que tanto me gusta.
Ahora ya sabes cómo elegir el mejor corte de carne de cerdo
¡Y ya está! Con esta lista en la cabeza, entras en la carnicería y, en vez de pedir “lo de siempre”, empiezas a comprar con las ideas claras de lo que quieres.
Yo, si tengo que quedarme con un trío para la semana, te dejo un ejemplo: aguja para plancha, costillas para horno y carrilleras para un guiso de los que te arreglan un día gris.
Creo que, a partir de aquí, ya tienes mucha información para empezar a jugar. ¿No crees? ¡Venga! ¡A por ello!
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¡Hola! Me llamo Damián y, aunque de mayor siempre quise ser informático, ahora lo que realmente me apasiona es la cocina. Si estás leyendo esto, te doy la bienvenida a estoyhechouncocinillas.com. Este es mi blog personal en el que comparto todas aquellas recetas que me gustan y, sobre todo, disfruto cocinando.









