Pequeños detalles que transforman una comida cotidiana en una experiencia única

 
Pequeños detalles que transforman una comida cotidiana
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¡Hola, cocinillas! Tengo la suerte de comer en familia prácticamente todos los días. Y me gusta prestarle atención a ello. No obstante, no te creas que en casa preparo una mesa de restaurante cada día, ni mucho menos. La mayoría de los días se me echa el tiempo encima, pongo la comida en el centro y nos vamos sirviendo sobre la marcha. Aun así, me gusta que la mesa resulte agradable para disfrutar de la comida con mi familia. Comer en una buena mesa no tiene por qué reservarse para las celebraciones.

Para mí, el mantel es el punto de partida, como bien saben en Mantelío. Yo creo que incluso influye en el ambiente. Consigue animar hasta una comida sencilla. Pero claro, no vale cualquier mantel. Cada mesa tiene sus propias medidas y sus pequeñas rarezas. Poder comprar manteles a medida permite elegir la tela, el acabado y la caída que encajan de verdad, en lugar de conformarse con algo prefabricado, demasiado corto o con tanta tela sobrante que termina molestando en las piernas.

Preparar la mesa para disfrutar de la comida

Cómo preparo la mesa para disfrutar de la comida

Yo suelo poner la mesa mientras termino la comida. Si puedo, por supuesto, con ayuda. No lo hago siguiendo ningún protocolo especial, pero sí intento pensar en lo que vamos a necesitar antes de sentarnos. En la mesa tiene que estar el agua, el pan, las servilletas, los cubiertos de servir y cualquier salsa o aliño que pueda hacer falta. Esto evita esos viajes continuos a la cocina justo cuando todo el mundo empieza a comer y tú todavía estás buscando una cuchara.

También me gusta colocar las fuentes en el centro cuando procede. Hay algo muy agradable en servirse, pasar el plato y presentar la comida mientras se reparte. Eso sí, procuro no llenar la mesa de cosas. Pocos elementos bien elegidos antes que una decoración preciosa que luego haya que retirar para poder ver a la persona que tenemos enfrente.

Los pequeños detalles que cambian la mesa

El mantel y los pequeños detalles que cambian la mesa

Como ya os he avanzado los textiles ayudan mucho a crear esa sensación acogedora. Me encantan los manteles de algodón más que las opciones resinadas, a juego con los servicios individuales, las servilletas y otros accesorios coordinados. Lo se, se que para el día a día, un tejido resinado es especialmente práctico, porque la mesa puede seguir viéndose bonita sin estar pendiente de cada gota que cae. Y cae alguna, siempre. ¡Pero qué se le va a hacer! Tengo mi derecho a tener alguna que otra manía, ¿no?

Otro detalle, que puede pasar desapercibido en casa, es cuidar la iluminación. Durante el día aprovecho la luz natural y, por la noche, depende de la ocasión, prefiero una luz cálida que no caiga directamente sobre la cabeza. No hacen falta velas todos los días, pero sí tener los puntos de luz suficientes para que el ambiente sea acogedor. ¿Tú piensas lo mismo? A veces basta con apagar la lámpara más fuerte y encender una o varias luces auxiliares para conseguir un ambiente que invita a sentarse a la mesa.

Al final, disfrutar de una comida cotidiana tiene menos que ver con preparar algo espectacular y más con hacer que el momento sea cómodo. Una mesa que encaja con el espacio, todo lo necesario al alcance de la mano y una presentación sencilla hacen que nos quedemos sentados un poco más. Y ese rato extra, para mí, es el verdadero detalle que transforma la comida.

 
 
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