Café de hongos: cómo prepararlo en casa (3 recetas fáciles)

Lo has visto en redes, en alguna cafetería de especialidad y cada vez más en las despensas de quien quiere tomar menos cafeína sin renunciar a su taza de la mañana. El café de hongos no lleva champiñones de los de la tortilla: es una bebida con sabor a café a la que se añaden extractos en polvo de hongos como la melena de león, el cordyceps o el chaga. Se prepara en un minuto y admite las mismas variaciones que cualquier café soluble. Aquí van tres.
Qué es exactamente y a qué sabe
La pregunta que todo el mundo hace primero: ¿sabe a seta? No. Los extractos se muelen muy finos y el sabor que domina es el del café o el del cacao, con un fondo ligeramente tostado. A ciegas, la mayoría de la gente no lo distingue de un soluble normal.
La diferencia está en la etiqueta. Un espresso ronda los 80 mg de cafeína; un café de hongos suele llevar bastante menos. Lo importante al comprarlo es mirar la dosis real de hongos por taza, que cambia muchísimo de una marca a otra, y que la lista de ingredientes sea corta y clara.
Para estas recetas hemos usado Brainstoorm de Mush n Go, una mezcla soluble formulada en Toulouse que declara 6.040 mg de activos y 20 mg de cafeína por taza, con 1.000 mg de melena de león, 1.000 mg de cordyceps y 1.000 mg de chaga. Existe en sabor café y en sabor chocolate con avellana. Sirve cualquier otro café de hongos soluble: solo tendrás que ajustar la cantidad a lo que indique el envase.
Receta 1: latte de café de hongos (caliente)
Para 1 taza · 2 minutos
- 1 dosis de café de hongos soluble (la medida que indique el envase)
- 50 ml de agua caliente, sin que llegue a hervir (unos 80 °C)
- 150 ml de leche o bebida vegetal (la de avena queda especialmente cremosa)
- Opcional: una pizca de canela
- Pon el polvo en la taza y añade el agua caliente. Remueve con energía durante 15 segundos hasta que no queden grumos; con un batidor de mano pequeño queda perfecto.
- Calienta la leche y espúmala si tienes espumador.
- Vierte la leche sobre la base y termina con la canela.
Receta 2: café de hongos con hielo
Para 1 vaso · 3 minutos
- 1 dosis de café de hongos soluble
- 40 ml de agua caliente
- 150 ml de leche o bebida vegetal muy fría
- Un puñado de hielo
- Opcional: 1 cucharadita de sirope de agave o de miel
- Disuelve el polvo en el agua caliente. Si vas a endulzar, hazlo ahora: en caliente se integra mejor.
- Llena un vaso alto de hielo y añade la leche fría.
- Vierte la base por encima, despacio, para que quede en dos capas. Remueve justo antes de beber.
Receta 3: mocha de café de hongos con cacao y canela
Para 1 taza · 4 minutos
- 1 dosis de café de hongos soluble
- 1 cucharadita de cacao puro en polvo
- 200 ml de leche o bebida vegetal
- Media cucharadita de canela y una pizca de sal
- Calienta la leche en un cazo a fuego medio, sin que hierva.
- Añade el cacao, la canela y la sal, y bate con unas varillas.
- Retira del fuego, incorpora el café de hongos y bate de nuevo hasta que quede homogéneo.
Si usas la versión de chocolate con avellana, puedes saltarte el cacao.
Tres consejos para que salga bien
- Agua caliente, no hirviendo. Con agua a 100 °C el sabor se vuelve más amargo.
- Disuelve siempre primero en poca agua. Si echas el polvo directamente sobre la leche fría, salen grumos.
- Una taza al día para empezar. Sigue llevando cafeína, aunque menos; si eres sensible, mejor por la mañana.
Las personas embarazadas, en periodo de lactancia o en tratamiento médico deberían consultarlo antes con un profesional sanitario, como con cualquier complemento alimenticio.

¡Hola! Me llamo Damián y, aunque de mayor siempre quise ser informático, ahora lo que realmente me apasiona es la cocina. Si estás leyendo esto, te doy la bienvenida a estoyhechouncocinillas.com. Este es mi blog personal en el que comparto todas aquellas recetas que me gustan y, sobre todo, disfruto cocinando.









