Receta de salmorejo sin pan
Cómo hacer salmorejo sin pan. Receta fácil paso a paso para preparar un salmorejo espeso, cremoso y sin gluten. ¡Te sorprenderá el resultado!

¡Hola, cocinillas! Cuando aprieta el calor, bien apetece comer fresquito. ¿Y por qué un salmorejo sin pan? ¿Por qué sin pan? Pues verás, un salmorejo cordobés es una de las grandes estrellas del verano, aunque quizá muchas veces tira para atrás prepararlo porque al llevar tanto pan pueda acabar siendo pesado. Y si le quitas el pan te queda líquido como un gazpacho. ¡Hasta hoy!
¿Quieres saber cómo hacer salmorejo sin pan?
Si quieres hacer un salmorejo sin pan, sin gluten y que quede ligero, rico y con textura espesa, aquí te cuento un par de trucos para que quede cremoso, con buen color y con una textura bastante lograda sin usar miga.
La preparación tiene un gesto importante al principio: dejar que los tomates pierdan parte de su agua. Después solo hay que triturar, colar si queremos una textura más fina y emulsionar con el aceite poco a poco hasta que quede una crema espesa y bien ligada.

También para ayudar a espesar le pondremos huevo cocido. Hay versiones de salmorejo sin pan que, en lugar de huevo usan calabacín, manzana o aguacate para dar cuerpo. ¡Usa el que quieras! En esta receta mantenemos un sabor más clásico usando huevo cocido.
Si te van este tipo de cremas frías, en el blog puedes echar un vistazo también al salmorejo de remolacha, al gazpacho andaluz o al gazpacho extremeño. Y si te quedas con ganas de más ideas fresquitas, usa el buscador del blog, allí seguro que encuentras algo que encaje con lo que tienes en casa.
Receta de salmorejo sin pan
Ingredientes
- 1 kg de tomates maduros y carnosos
- 1 huevo cocido (para la crema)
- 100 ml de aceite de oliva virgen extra
- 1 diente de ajo (pelado y sin el germen)
- Sal
- Jamón en tacos
- Huevo cocido (picado)
Elaboración
- Preparar los tomates. Lavamos bien los tomates, les quitamos el pedúnculo y los cortamos por la mitad. Los sazonamos con un poco de sal por la parte cortada para ayudar a que suelten parte del agua.
- Dejar reposar. Colocamos los tomates boca abajo sobre un paño limpio, sobre una rejilla o dentro de un colador grande con un recipiente debajo. Los dejamos reposar 1 hora para que pierdan líquido. No hace falta apretarlos, solo dejar que escurran a su ritmo.
- Trocear el tomate. Pasado el reposo, troceamos los tomates y los ponemos en el vaso de la batidora o en una jarra alta. Si han soltado mucho líquido, lo descartamos para que el salmorejo quede más espeso.
- Triturar el tomate. Trituramos hasta obtener una crema lo más fina posible. Si usamos una batidora de mano, conviene insistir un poco para romper bien la piel y las pepitas.
- Colar la crema. Si queremos un salmorejo más fino, pasamos el tomate triturado por un colador fino de acero inoxidable. Este paso es opcional, pero se nota bastante en la textura final.
- Añadir el ajo y el huevo. Incorporamos el diente de ajo pelado y sin el germen junto con el huevo cocido pelado y troceado. Trituramos de nuevo hasta que quede todo bien integrado.

- Emulsionar con el aceite. Añadimos el aceite de oliva virgen extra poco a poco, en hilo, mientras seguimos batiendo. Así conseguimos que la crema emulsione y quede más espesa, brillante y untuosa.
- Ajustar de sal. Probamos el salmorejo y rectificamos de sal si hace falta. Si lo queremos un poco más suave de ajo, la próxima vez podemos usar solo medio diente, porque en frío se nota bastante.
- Enfriar bien. Pasamos el salmorejo a un recipiente con tapa y lo guardamos en la nevera hasta que esté bien frío. Lo ideal es dejarlo al menos un par de horas, aunque de un día para otro también queda muy bien asentado.
- ¡Y ya está! Servimos el salmorejo sin pan bien frío, con jamón en tacos y huevo cocido picado por encima. Terminamos, si nos apetece, con un hilo fino de aceite de oliva virgen extra. ¡Buen provecho!
Sugerencias, trucos y consejos
- Usa tomates muy maduros, rojos y carnosos. Si tienen mucha agua, la textura quedará más ligera.
- El reposo de los tomates es la clave para que el salmorejo quede espeso sin añadir pan. ¡No te lo saltes!
- El huevo cocido dentro de la crema aporta cuerpo y suavidad. No hace falta añadir más si la textura ya te gusta.
- Para un sabor más suave, empieza con medio diente de ajo y ajusta después.
- El acompañamiento es opcional. Puedes servirlo solo con huevo, solo con jamón o con un poco de aceite por encima.
- Guárdalo en la nevera en un recipiente bien cerrado y mejor sin los acompañamientos. Aguanta bien de 2 a 3 días.
- No es una receta que recomiende congelar, porque la emulsión puede separarse y la textura cambia. Si aun así lo congelas, descongélalo en la nevera y tritúralo de nuevo antes de servir.

Ahora ya sabes cómo hacer salmorejo sin pan
¡Anímate a prepararlo en casa! Con buenos tomates, un aceite rico y el truco de escurrir bien el tomate, queda cremoso y con mucho sabor.
Cuéntame qué te ha parecido si lo pruebas. Me encantará saber si lo has probado y si le has dado tu toque.
Si te ha gustado la receta, puedes puntuarla con estrellas, darle al me gusta y compartirla en redes sociales. ¡Me ayudas un montón!
Si eres cocinillas y te gustan las recetas de cocina fáciles para cada día, te invito a unirte a mi página de Facebook y a seguirme en X e Instagram, para no perderte ningún detalle. ¡Ya verás qué rico vamos a cocinar!
¡Hasta pronto!

¡Hola! Me llamo Damián y, aunque de mayor siempre quise ser informático, ahora lo que realmente me apasiona es la cocina. Si estás leyendo esto, te doy la bienvenida a estoyhechouncocinillas.com. Este es mi blog personal en el que comparto todas aquellas recetas que me gustan y, sobre todo, disfruto cocinando.











